La escritura manual nos enriquece- Tomado de Jaim Etcheverry

Imagen reflejada-2010Respecto al Doctor Jaim Etcheverry, al que conozco sólo por haber escuchado algunas de  sus disertaciones pero -sobre todo -por referencias EXCELENTES de docentes, colegas, y sobre todo de mi esposa que comparte con él algunas reuniones del Consejo Directivo del Hospital Italiano,diría  que es un ser humano excepcional.

Esta  elaboración que hace es movilizadora y de alto valor educativo..

Con referencia a la imagen: es una foto obtenida a través de una ventana que da a un bosquecillo (costa del río Traful, Patagonia). El fuego es interior y corresponde al hogar de la casa; las llamas son reflejadas por el vidrio que da al bosque.  Se me ocurrió  que dos cosas separadas ,en lugares distintos, terminan por crear algo bueno, como ocurre con la escritura manual y la hecha con ordenador.

Eduardo dos Ramos Farías

Escrito  a mano

                                

Por  Guillermo Jaim Etcheverry

En Inglaterra se  vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan  la  grafía. En Francia  también se considera que no se debe prescindir de  esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los  maestros.

Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las  nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la  habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que  advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.

En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas  una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la  mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe  vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.

Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir  lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase,  interrumpir su ritmo y su respiración.

Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de  nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras  que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos  de otros.

Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que  la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio  irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por  esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a  las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en  oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al  revelar la personalidad, el estado de ánimo. 

Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por  esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de  imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en  este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes  de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.

En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel  impone una lentitud reflexiva.

Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí  la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en  la revista  Time  , titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que  es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer  porque lo consideran un rito de pasaje, «nuestro objetivo es expresar el  pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la  velocidad, la artesanía por la eficiencia.

La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del  latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer». Abriendo una tímida  ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo…

El autor es educador y ensayista.

Propósito: Que llegue a maestros, educadores en general y -por    supuesto- padres de familia y/o abuelos con niños en edad escolar.

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