En una reciente visita a Purmamarca, para pasear y visitar a amigos (Carolina y Gabriel Vilte) que considero extensión de mi familia, me impactó esta historia de vida, entre otras imborrables.
Fabricio Aramayo, atendía el desayunador del Hostal de Carolina. Sencillo, típico argentino de la zona, humilde y respetuoso. Sorprendían no sólo su calidez sino la facilidad conque se comunicaba en inglés con los turistas extranjeros. Cierta mañana un turista argentino le pregunta: sos Fabricio, el de la película sobre el bandoneón que filmaron los holandeses? Costó que Fabricio contara y mostrara algo, tal su humildad. De aprender con seudobandoneones hechos con envases de cartón, pasó a tener su conjunto, destacarse como músico en la zona y otros logros. Sugerimos visitar en YouTube el sitio http://www.youtube.com/watch?v=2B2-yXjkrNs Hay muchos argentinos meritorios como Fabricio, pero de ello hablamos poco. No son sólo malas noticias las que tenemos que registrar.
Eduardo dos Ramos Farías
A continuación un mail que me envió Carolina
Fabricio es hijo de una empleada doméstica que trabajó en mi casa, cuando yo era chica. Con ella siempre estuvimos en contacto y cada vez que la necesitamos en Purmamarca nos da una mano. Cuando Fabricio era adolescente (hoy tiene 25 años) era bastante rebelde y dejó la escuela secundaria. Cristina, su mamá, nos pidió que le demos un trabajo y lo tengamos un tiempo porque ella no lo podía mantener ni controlarlo. Así empezó a trabajar primero en mi casa, luego en el restaurante y el hostal, Trabajaba algunas horas, pero cada tanto se cansaba y se volvía a la ciudad. Hasta que un día se quedó, maduró y se hizo responsable. Como tenía mucho tiempo libre en Purmamarca siempre le decíamos que haga algún taller o estudie algo para no caer en malas compañías, o consumir alcohol, etcétera.
Un día se inscribió en un curso de bandoneón que daba un profesor de Jujuy, Daniel Vedia (el que lo acompaña en los videos). Eran pocos alumnos y después de un tiempo sólo quedaron él y otro mozo que trabaja para Gabriel. Como el profesor daba cursos en otros lugares, a veces les podía prestar un bandoneón para que practiquen y otras veces no. Entonces fué que ellos fabricaron el bandoneón de cartón ( envases de leche de cartón, tipo tetrabrik ) para adquirir práctica en las escalas y el movimiento del fuelle . Y aprendieron muy bien!
Después de un tiempo llegó una productora holando-francesa a Jujuy a hacer un documental sobre el bandoneón. Ya habían filmado en Bs As y ahora querían filmar en Purmamarca o en algún lugar del Norte donde el bandoneón había influenciado la música del lugar. Se contactaron con el profesor y los alumnos y les cautivó la historia del bandoneón de cartón así que también la filmaron. El estreno fue en Holanda y la misma productora gestionó los pasajes, estadía y entrevista con Máxima para los protagonistas jujeños. La gente se emocionó mucho y Máxima les dió un subsidio para difundan la práctica del bandoneón y puedan comprar instrumentos que son muy caros porque están en extinción.

