Violencia contra equipos de salud y docentes

Defendernos sin herir
Pichón de ñandú: la fragilidad de otros debería despertarnos ternura e interés por protegerlos
Hermosa ave, que avanzó contra mi cámara y le dió un picotazo. Esto no ayuda a relacionarse

Violencia contra personal de la salud y docentes

Hace poco hubo una reunión en la Academia Nacional de Medicina sobre el tema  violencia contra el personal de la salud. Al ver el mapa mundial  donde se muestra  la prevalencia de este problema, por supuesto que nuestro país estaba pintado de rojo, expresando así el alto grado de violencia que tenemos en esta área . Sorprendió ver a algunos países del primer mundo que también se mostraban con ese color. No hay estadísticas de muchas naciones. Se analizaron las causas,

*la  exaltada violencia social  es una realidad  que agobia.

*se comentó que también hay violencia desde el equipo de salud hacia el público: esperas prolongadas por parte de los pacientes, demora en acceder a consultas, trato algunas veces desconsiderado o al menos  poco amable.

*Recordemos que a  un médico que quiere formarse adecuadamente le lleva once años esa capacitación, que las enfermera y enfermeros deben completar el secundario y luego cursar varios años más y que luego , en general sus remuneraciones son malas, sólo justifica que continúen su tarea por vocación o porque ese es su recurso para vivir. Y esto último no es bueno: genera malestar  o inadecuada  disposición para una tarea tan esforzada e importante.

Los panelistas y el público propusieron medidas para paliar este grave problema. Actuar desde la educación médica universitaria , capacitar en grado y en postgrado para relacionarse en forma adecuada y otras medidas.

En todo momento recordaba cómo eran considerados los profesionales de la salud en mi juventud. Eran personas especialmente respetadas y valoradas por la sociedad. Eso no quita que  pude presenciar, en medicina, aisladas  situaciones de abuso  médico o con niveles de  interés excesivamente comerciales. El repudio de los colegas no alcanzaba para  erradicar este mal.

Los docentes eran vistos con justificada  admiración. Nuestro futuro como sociedad depende de la calidad de la formación familiar y de los maestros. Ahora se los increpa o  golpea, porque el estudiante fue reprobado en un tema  o  no alcanzó la calificación que deseaba, No está permitido repetir el año de estudio por mal rendimiento. Casi no hay sanciones para conductas altamente inadecuadas. Me parece bien  que se trabaje con las personas en formación para capacitarlas para cumplir su rol humanitario adecuadamente, ya que este grave problema  está instalado. Pero opino que si la raíz de todo, que en mi sentir son la formación familiar  y educativa, no cambian, no hay soluciones viables. Como se suele decir ”estamos en el horno”.

Eduardo dos Ramos Farías

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