la robotización humana

Robotización Humana

La  robotización, considerada desde el punto de vista tecnológico si bien es un progreso  indudable de la ciencia, acarreará desafíos que no está claro cómo llegaremos a resolver. Pero lo que creemos de más riesgo aún, es que el ser humano se robotice. Y esto no es fantasía, es realidad.

Como muestra contundente tenemos lo ocurrido durante la revolución industrial: personas que hacían siempre los mismo: acción repetida y muchas veces elemental, sin conocer el proceso global a la que su función contribuía,Imaginamos que después de más de ocho horas de repetir iguales movimientos pudiera transformarse en un tranquilo librepensador, o en un adicto al estudio de la filosofía o desarrollara actividades lúdicas. El agotamiento lo afectaría, pero también el escaso margen que quedaba para tareas familiares o personales y el descanso.. Y no es el único ejemplo que la historia nos da; ocurrió antes y después de esa época. Pero ahora la robotizacion humana tiene otros aspectos, la información mediática inducida, los modelos que suelen tomars, asumir que tener algunos objetos nos hace felices o son nuestro objetivo, nos robotiza de alguna manera.La burbuja que nos colocamos al ser limitados en nuestra mirada, apertura y autocrítica, es en realidad una escafandra que representa algo así como una castración en el desarrollo de nuestra inteligencia. Van sólo algunos ejemplos

Consumimos muchas veces lo que se nos ofrece en lugar de lo que realmente sería  más adecuado

Consumimos la moda (  la idea excede a la vestimenta).

Somos influidos por la presión mediática.

Actuamos pensando en nosotros, pero olvidamos al resto o minimizamos su interés e importancia

Nos preocupamos poco o nada por los demás

 Enfocamos demasiado la atención en aspectos superficiales de la vida,

No trabajamos en conjunto para crear un ambiente mejor.

Deberíamos pensar mucho más en qué mundo dejaremos a nuestros hijos.

Entre otras muchas cosas que abonan la idea de que nos robotizamos, está  la adicción a las pantallas, que  crece y va sustituyendo a la comunicación personal directa. Deberíamos aprovechar  ese desarrollo para enriquecernos, ampliar  nuestras posibilidades para vincularnos y para no ser analfabetos informáticos. Pero de ninguna manera para que llene nuestras vidas.

No somos pesimistas, esta es sólo una voz de alarma

Eduardo dos Ramos Farias

sinegro10@gmail.com

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