Realidad virtual y continuidad de nuestra especie
La alienación que implica estar pendiente “de las pantallas” es un tema que circula más bien en sentido descriptivo. Algunos estudios que demuestran su perjuicio en la formación de los niños han llevado a sugerir un tiempo acotado ( dos horas?) en su uso diario. El encuentro de personas que reunidas permanecen aisladas entre si y conectadas a una realidad virtual intrascendente y efímera, es experiencia habitual.
Pero por qué esto nos perjudica en lo individual y como especie lo explica la filosofía. Como ejemplo transcribo párrafo de un artículo reciente de Infobae:
“Esta preocupación por el impacto de la técnica en la existencia acompañó a Heidegger durante toda su vida. En 1910, con apenas 21 años, ya le reprochaba a la modernidad su “sofocante atmósfera, el hecho de ser un tiempo de la cultura exterior, de la vida rápida, de una furia innovadora radicalmente revolucionaria, de los estímulos del instante, y, sobre todo, el hecho de que representa un salto alocado por encima del contenido anímico más profundo de la vida y del arte”,
Hay desarrollos más recientes que permiten entender como la virtualidad nos aleja del mundo real y del desarrollo personal y autoconocimiento.
Como conclusiones personales
1) La técnica aporta enormes beneficios pero corremos el riesgo de aislarnos de la realidad como tal.
2)El fin de la naturaleza en manos de la biogenética está a la vista.
3)La sustitución de la realidad como la conocemos-con toda la subjetividad individual que implica- ya asoma.
Ahora, no debemos despreciar esta locura por la información rápida e indiscriminada, sin sentido
Tomemos los aspectos positivos. Contacto con seres queridos distantes, aprendizaje no presencial…
Otra vez conceptos de Heidegger: “actitud de simultáneo sí y no al mundo técnico con una palabra antigua: desasimiento de las cosas”, por lo que deberíamos dejar a los objetos técnicos “dentro de nuestro mundo cotidiano y a la vez afuera”.
Es difícil, no imposible
Eduardo dos Ramos Farías




