
Un sueño, una pesadilla,una realidad ?
Había corrido algunos riesgos, caminado mucho y resuelto todas aquellas cosas que había podido. Ahora al llegar a casa podría descansar: estaba agotado y pensaba saltear la cena e ir directamente a dormir. Aún en la cama, le costaba relajarse, las vivencias diurnas lo agobiaban ya que las revivía, y de una manera tumultuosa. A lo mejor lograba desprenderse de ellas, imaginar cosas gratas y reponerse. Por fin se quedó dormido, fue una transición rápida según recordó después. Tuvo muchos sueños, que al tratar de recordarlos resultaron confusos e indescifrables. Pero uno de ellos terminó por despertarlo: había cucarachas en toda su habitación, caminaban por las paredes, el piso, sobre la cama y hasta sobre su cuerpo. Pero no sentía rechazo, le parecían familiares, no tenía necesidad de protegerse. Se despertó angustiado y bañado en sudor.
Decidió sacar alguna conclusión sobre la pesadilla y sin abrir los ojos, tratando de tener paz. Lo primero que pensó es el por qué de la aversión de los humanos a este insecto. Quizá fuera mejor tratar de entender que desencadenó ese mal momento y que significaba para él. No pudo, y se enfrascó en un largo razonamiento tratando de explicar y explicarse por qué el rechazo y odio a las cucarachas estaba tan profundamente arraigado en todas las personas. Qué simbolizaban ellas para la especie humana, qué vivencia o vivencias ancestrales habían producido esa profunda huella y tamaño rechazo, esa pregunta sin respuesta para él, era una idea recurrente. Esos insectos parecían ser el enemigo público número uno, cuando no lo eran. Podría darse por la fealdad de las cucarachas, pero existiendo otras formas de vida tanto ó más horribles: ¿por qué no se centraba el odio en ellas ¿.Quizá porque no eran tan conocidas ni compartían el hogar humano. La tormenta de ideas, para entender “el fenómeno cucaracha” se intensificaba, y agobiado por esta situación, optó por dejar tanta especulación de lado y conectarse con la rutina diaria. Al abrir los ojos, lo que mostraba el espejo que estaba frente al lecho lo dejó aterrado.
Eduardo dos Ramos Farías



