Da la impresión que hemos avanzado, al menos globalmente, en el respeto al otro. De todos modos mi pensar fluctúa ente si esto es una personal expresión de deseos, ó una realidad. Sobran ejemplos actuales y recientes de genocidios, asimetrías injustificables en el acceso al trabajo digno ,la atención de la salud y la educación. Quizá prefiera soñar… y quedarme conque hemos mejorado. El tipo de mensaje que estoy transmitiendo en general es leído y asimilado sólo por las personas más justas y de mente abierta, entonces no cambiamos nada?. Creo que a partir de nosotros tiene que haber una lucha pacífica, tenaz e indefinida para el cambio en la calidad de vida de la humanidad. Si no pensara así, no se si valdría la pena todo lo demás.
Citaré de un libro que estoy leyendo (ver -1-),dos comentarios. En el primero, Francesco Cavalli-Sforza, hijo del autor principal y al mismo tiempo coautor, escribe en el prefacio ,titulado como «Un hombre es un hombre». «Zo we zo, en una lengua de África central, el sango, significa: un hombre es un hombre. Una persona es una persona, todo ser humano tiene la misma dignidad. Es una verdad tan antigua como nosotros mismos…».
En el capítulo del libro llamado ?En cuanto nos diferenciamos?. Dice el autor, que es genetista:
«Somos muy poco distintos. Acostumbrados a diferenciar entre piel blanca y piel negra, o entre estructuras faciales, tendemos a creer que hay grandes diferencias entre europeos, africanos, asiáticos, etcétera. En realidad los genes responsables de estas diferencias visibles son los que han cambiado en respuesta al clima. Quienes hoy viven en los trópicos ó en el ártico han tenido que adaptarse en el transcurso de la evolución. No puede haber demasiada variación individual en los caracteres que controlan nuestra capacidad para vivir en nuestro medio. También tenemos que tener en cuenta otra necesidad: los genes que responden al clima influyen sobre CACTERES EXTERNOS DEL CUERPO, porque la adaptación al clima requiere sobre todo que haya modificaciones en la superficie del cuerpo (que es nuestra interfase con el mundo exterior). Al ser exteriores, estas diferencias raciales saltan a la vista, y automáticamente pensamos que en el resto de la constitución genética debe haber diferencias. de la misma envergadura. Pero no es así: en el resto de nuestra constitución nos diferenciamos poco»
Las fotografías: les atribuí algún simbolismo. La gaviota descansando en un lugar poco accesible y muy elevado; parece indiferente .Es ese nuestro rol frente a injusticia, muerte, discriminación?. O bien, al menos, cada uno hace algo ,poco, lo que pueda, en su círculo y quizá podamos tener un futuro que ,aún con nubarrones, muestre un cielo espléndido
Eduardo dos Ramos Farías
-1- Citas Tomadas de: Quienes somos. Historia de la diversidad humana. Luca y Francesco Cavalli-Sforza.


