

Las fotos .Corresponden a las llamadas Salinas Grandes, provincia de Jujuy.
Si bien está ampliamente divulgado que el consumo en exceso de sal puede resultar nocivo, creemos adecuado definir algunos aspectos. Hay un «apetito» por la sal que en teoría corresponde a la búsqueda de la misma, porque se necesita. Pero por cultura («La cultura de la sal, libro publicado hace muchos años aborda este aspecto),ignorancia, paladar, consumo de alimentos pre elaborados ricos en sal, hábitos, etc. resulta que es difícil discriminar preferencia de necesidad.Hay que tener presente que el consumo de sal en casi todas las regiones es superior al requerimiento de la misma. La ingesta excesiva está asociada a mayor presión arterial y mayores tasas de enfermedad cardiovascular y renal y pérdida de la vida. Por ejemplo, las más frecuentes causas de internación, en mayores de 65 años, son la insuficiencia cardíaca y la falla renal terminal; estas enfermedades pueden estar influenciadas (NO causadas) por un exceso en el uso crónico de sal. Comunidades que viven en zonas con carencia de sal ,al emigrar tienen valores más altos de presión arterial, semejantes a los que ya vivían en su nueva ubicación. La disminución de su uso reduce la presión, sobre todo en hipertensos. Además hace que la acción de fármacos para tratar la hipertensión, resulte menos eficaz.
Conviene tener en cuenta algunos aspectos, al referirnos a sal e hipertensión: a) la restricción no suele producir mejoría inmediata. En caso de enfermedad leve o moderada es adecuado comenzar por disminuir su uso, como única medida, pero esperar meses ó semanas ( si las cifras lo permiten) hasta lograr el máximo beneficio. Tampoco conviene pasar abruptamente a una dieta carenciada. b) no esperar resultados inmediatos del uso de medicamentos; el tratamiento tiene que ser modificado luego de muchos días de espera. No es tan riesgoso pasar días con valores algo elevados como cambiar todo antes de esperar lo adecuado. c)Las propuestas dietéticas no pueden limitarse a este aspecto. Hay otros a implementar: el peso, la situación de stress, etc. El aporte de potasio (verduras, frutas, etc. ),y de calcio resultan favorables. d) Hay innumerables medicamentos. Debe elegirse lo mejor para cada individuo y tener en cuenta su edad , enfermedades concomitantes y otros aspectos que el médico debe considerar.
Existen situaciones clínicas en las que la restricción EXCESIVA de sal puede ser perjudicial. Esto puede darse en los individuos con diabetes tipo II. Otra es la insuficiencia cardíaca severa, tratada con diuréticos. en ambos casos, las medidas adecuadas requieren sapiencia y equilibrio. Además no debe aceptarse que sólo la reducción de esta sustancia en la dieta va prolongar la vida. Su carencia extrema puede ser perjudicial, en normotensos.
Ahora: es que no se puede usar sal ?.NO. Hay climas y situaciones laborales que requieren del uso de sal, o por lo menos de no privarse de ella. Lo que no se sabe es la cantidad óptima ( ó mejor, el rango de la misma) aconsejable en la población general.
Algunos mitos :
1) Consumir aguas envasadas especialmente pobres en sal, por que «son más sanas». Las aguas minerales habituales tienen tan poco sodio que no es relevante su aporte.2)»tuve mareos ( ó cualquier otro síntoma) y usé sal porque debía tener la presión baja». La hipertensión y la hipotensión pueden tener síntomas parecidos, que no son específicos. Y la hipertensión, habitualmente no da síntomas.A lo mejor se usó sal en presencia de hipertensión. 3)»Hay que tomar mucha agua para bajar la presión»: la hidratación excesiva puede aumentar la presión arterial.
Eduardo dos Ramos Farías
